Nunca me vi tan ausente en tu mirada,
pareciera que ya no fueras tú.
Termina ya de despedirte,
si a eso has venido… pronto.
La tarde se oscurece,
y tengo prisa por llorar
y acariciar este amor hecho fiambre,
que habrá de velarme esta noche
—y no sé cuántas más—.
Quisiera retenerte,
pero sería vano.
Y te miro sin voz,
sin alma,
sin fuerza,
inmóvil,
de piedra,
mientras te vas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario