11 agosto 2007

Canguelo.

Luces de la ciudad, girando.

Sintiendo subir cientos de hormigas; 
por los pies, 
por las rodillas, 
por las caderas, 
por la espalda, 
por el cuello, 
hasta la cabeza. 

No es vértigo. 
Es temor a uno mismo.

05 julio 2007

Exordio de una inhumación.

Nunca me vi tan ausente en tu mirada,
pareciera que ya no fueras tú.

Termina ya de despedirte,
si a eso has venido… pronto.

La tarde se oscurece,
y tengo prisa por llorar
y acariciar este amor hecho fiambre,
que habrá de velarme esta noche
—y no sé cuántas más—.

Quisiera retenerte,
pero sería vano.

Y te miro sin voz,
sin alma,
sin fuerza,
inmóvil,
de piedra,
mientras te vas.

01 julio 2007

Desatasco

Descartaré los otro caminos y andaré por estas calles,
sin temor, resignada a remover la pintura de mis vísceras.

Nunca más esos ojos tuyos. Nunca más ese nombre tuyo.
Tristeza sí. Titubeo no. —Nunca se muestra todo— Desconsuelo sí. Duda no.

En mis pensamientos sueño sola, historias silenciosas para oídos sordos.
Nunca más esos ojos tuyos. Nunca más ese beso tuyo.
Demasiado arruinada hoy estoy como para jurar que un día estuve ahí.

12 junio 2007

Zombinini

¿Tú? ¡Maldición! ¡Otra vez Tú? Al parecer tienes poco dinero, poco trabajo y andas un poco alcoholista. Todo lo poco lo tienes tú.
Habiendo terminado de hablar conmigo misma, reviso mi latita de cosas valiosas, y descubro siete pesos. Un billete de siete pesos, completamente arrugado. Agarro mi auto invisible e intento cambiar el billete en el peaje. No hay problema, la señorita zombie que cobra no se entera de nada y logro conseguir cambio real, cambio de cinco pesos verídico. Sin dudarlo, arranco para la casa de Bocho y Nela para invertir mis cinco pesos blanqueados. Estaciono, y descubro aterrada —porque a mí todo me aterra— que no sé cuál número jugar. Entro en pánico y corro en bermudas, con mi joroba y mis muñones metálicos por las calles, hasta que descubro una galería de arte, algo de arte creo que me vendría bien. Me meto intentando disimular el jadeo de la carrera que acabo de detener, me relajo un poco y me sumo a la visita guiada. Me postro con todo el grupo frente a un busto y de pronto me entra por los isoquiestales los alaridos de un hombre llamado Juan que grita: ¡es perfecto!, mi guion es perfecto. ¡Cómo lo ves? —Le pregunta a otro señor con actitud de ser su Patiño (tanto en la vida real como en el espectáculo) mientras juega maulamente con un animalito bolita que se hace bolita y luego intenta escapar— Mira, te explico: Tú vas caminando haciendo pan con queso en el museo con tu boleto obsoleto, y de pronto crees haber encontrado un mensaje satánico en el folio del boleto: 39-12-20-24… 
En realidad yo no entendía de qué guion hablaba, ni nada, pero de pronto sentí que todo cobró sentido porque ¡claro!, —le dije a ese señor llamado Juan—, ¡Claro! el día 39 del mes 12 del año 2024, los zombies se apoderarán del mundo y un señor que todos llaman absurdo, por ser diferente a los demás, será presidente, ¡o algo!, no sé bien, pero será acusado de traidor, por un grupo de profanadores de pozos de petróleo, y será obligado a usar una nariz de payaso y a operarse la cara como Hitler y como tiene el labio leporino, tendrá que pintarse el bigote con un marcador indeleble, para que con sus mocos no se le borre. Aceptará la propuesta de su señora de visitar un bar swinger y estoy segura que no podrá evitar consumir el nuevo invento de la tecnología norteamericana: el Googleearthlove. Y usted —no yo— podrá ver en un mapamundi, las posiciones de todas sus ex parejas, y disfrutar de detalles muy personales de las mismas: ¡Uh! Ale está viviendo en Londres… tiene tres hijos y está muy bien… ¡qué suerte! Ahora abra los ojos, acomódese el paquete, pregúntele a la guía algo que no tenga nada que ver, por ejemplo, si esa estatua es de Verlaine, y en la confusión…¡corra! corra babeando espuma de champaña, y pídale a Bocho el número 104, ¡y corra!, ¡corra otra vez! corra mucho y corra rápido, como si el diablo le alcanzara por la espalda, corra hasta llegar a Venado Tuerto y cuando llegue ahí, bese a su amada que ya lleva mucho tiempo esperando que usted regrese de su locura para darle un besito con sabor a alivio de haber podido regresar de nuevo a sus brazos.

23 mayo 2007

28.Enero.07

Sus fuerzas se disiparon y el deseo de pasar su retiro dibujando no le fué concedido. Ya su débil cuerpo apenas le permitía hacer incluso menos de lo indispensable. Las horas de su insomnio eran más largas que las de su viejo reloj. El cansancio, el dolor cada vez más intenso de su cuerpo y su alma, los fantasmas de la soledad y la desolación perturbaban sus pensamientos haciéndole idear alguna salida propia, como cuando alcoholizado y herido lloraba por la mujer que lo abandonó y que tanto amó. Sin embargo, seguía resistiendo porque era más fuerte su miedo a Dios. 

Blasfemaba, se arrepentía, oraba, y entonces la mirada se le cubría de un silencio llanto, lleno de impotencia y arrepentimiento. 

La gente trataba de reanimarlo con palabras y remedios... -¿Es que no se cansan de decir estupideces? - decía para sí mismo, harto y desesperado, pero siempre les dedicaba una forzada sonrisa de falso agradecimiento que la gente estúpida no suele percibir. En los obscuros rincones de su inconsciente, habitaba una necesidad de esperanza, porque a pesar de la incredulidad que vociferaba, siempre se quedaba con todos esos remedios que le llevaban. Todos guardaba, ninguno deshechaba; cajones y repisas adornaban su lúgubre cuarto con revistas de un buffet de religiones y artilugios; semillas curativas, amuletos, pociones, ungüentos chinos, hierbas encapsuladas, cartílago de tiburón, uña de gato, incienso, piedras de cuarzo, tines larines y lo que sea que le pudiera ayudar a dejar de sufrir. 

Ya la habitación húmeda sin piel de paredes y techos está quedando vacía de ti. Yaces inmóvil esperando el efecto final del mortal coctel de pastillas que el doctor prescribió y que te ayudarán a bien morir. Tu cansado corazón que aún guarda rastros de maratones, espera paciente su último acto. A tu lado, entre las cintas de audio, la foto de mi madre quien seguramente te hacía compañia en tus largas noches de insomnio. 

Querido mio: pierde cuidado, puedes irte tranquilo, estoy segura que mamá desde hace mucho tiempo te ha perdonado. La mujer que amas, se queda al cuidado del menor. Tus hijos son personas de bien y tus nietos tienen un camino más accesible para serlo también. Hoy por hoy, me quedo con lo mejor de tí, con tus anécdotas, tus chistes reiterados, tus consejos y tu sentido común.

Papichi lindo: Descansa en paz.

05 abril 2007

Mi alma y yo:

Unos ojos de búsqueda, que si bien no son azules, logran comunicar lo que mi corazón siente.
No tengo cuerpo de revista, pero me funciona perfectamente.
No tengo nalgas, pero tampoco almorranas.
No tengo labios carnosos, pero en ellos guardo cálidos besos.

Lo demás, nada; vida, muerte, cosas; lo que se sabe. 
Amor, desamor; nada alarmante.
Un poco de locura, un algo de cordura.
Gotitas del néctar de la melancolía extrema.
Vicios: Fisgoneo el olor del vaso antes de servirme.

Codiciosa no lo he sido; ni gozo lo que no tengo, ni siento lo perdido, no ha sido mucho ni poco; sólo lo que ha sido. 
Manoseo palabras cuando la noche se me hace larga.
Hombres... tengo uno que me quiere y otro a quien quiero yo, el que a veces me odia y el que a veces me ama.

De la gente admiro más que la voluntad; la fuerza, el descaro, la gracia, la sencillez pero sobre todo la verdad. Mi lado sexy aún no lo encuentro. Prefiero los calzones completos.

Disfruto más el ocaso que el amanecer. Amo el cielo color naranja y la calidez bajo mis sábanas. De las cucarachas, detesto su vestimenta anticuada y su relleno viscoso. 
No me agradan los grillos que le cantan a la luna. Me gustan las palmeras y el tulipán; los gatos y el tamarindo; el arroz y mi ciudad. Amo mi yucatequismo y disfruto mi soledad.

Hoy por hoy, no le debo a nadie. Si bien es cierto vivo una semana atrasada con la esperanza de un día vivirla adelantada.
Como ven, nada fuera de control, y si ahora llegara el momento de mi último viaje, me voy ligera de equipaje, me voy con esta playerita fresca. Sólo pido me pongan chancletitas, que esas son mis favoritas.